Wednesday, November 30, 2005

Cronicas de Aventuras: Elladan’s Travels Journal Cap. 1

Mi llegada a Cohen

Después de un largo viaje en barco “Bigway”, casi 6 meses, llego por fin a mi destino la ciudad de Ackbar. Esta, según Meredeth, uno de los marineros., es considerada la principal ciudad portuaria del reino de Cohen. La verdad no se mucho de este reino salvo referencias vagas de mis compañeros de viajes, que están más interesados cuantas ganancias obtendrán de la carga y que esta llegue a salvo a su destino; al respecto de lo ultimo no puedo culparlos, los relatos de piratas y corsarios son el principal tema de conversación estos días, por lo que imagino deben ser algo frecuente en esta área o talvez solo intentaban asustarme.

Le doy las gracias y me despido del capitán O’Higgins por prácticamente haberme llevado gratis y por no haberme arrojado por la borda después de casi haber arruinado los aparejos al tratar de izar las velas; definitivamente yo no nací para ser marino.

El puerto de Ackbar es un puerto bastante grande, al menos deja pequeños a los que existen en las Peacelands y otros que he podido ver durante mi viaje. Observo una buena cantidad de Barcos de Guerra.

“Son para la defender a los mercaderes de los corsarios”-me dijo Meredeth “Cohen es un reino pacifico, ya no recuerdo cuando fue la ultima vez que entro en una guerra, la armada que posee existe solo para imponer el orden en sus fronteras, si aparece algún conflicto el reino de Ryurik siempre acudirá a “apoyarlo”…..es decir, a luchar por el”

“Parece que no te agrada mucho este reino, yo no le veo nada malo a querer buscar la paz”- dije yo, sintiéndome algo estupido al darme cuenta de lo ingenuo de mi comentario.

“JAJAJA”- Se rio el viejo marino,“No seas tonto mi amigo; te falta conocer mucho aun, si lo que buscas es paz entonces te hubieras quedado en las Peacelands y no hubieras venido a esta parte del continente”.

“Yo no vine aquí por que quise” –dije elevando un poco la voz-“Mi Padre tenia que llevarle un objeto a alguien de estas tierras; el no podía dejar su negocio así que me ofrecí de voluntario”

“PARA VER EL MUNDO! JAJAJAJA!, muchacho una vez fui como tu, por eso me hice marino, no puedo quejarme he visto muchas cosas algunas bellas, algunas espantosas, pero me temo que no fui lo suficientemente listo o hábil para hacerme de dinero o fama”

“No entiendo mucho esa obsesión por el dinero, quiero decir, unas pocas monedas de oro en el bolsillo son suficientes, el resto lo provee la naturaleza”

“Bueno amigo, espero que no tengas nada que declarar en la aduana o entonces necesitaras mas de unas pocas monedas de oro”

“Aduana? Que eso?”

“Ves la gente que hace la cola frente a esa caseta? Por cada mercadería de valor que ingresa se debe pagar un impuesto, si se tiene algo de mucho valor o es muy peligroso debe ser declarado y probablemente será retenido.”

“A que te refieres con peligroso?”

“Bueno peligroso y extraño, el capitán me contó que la primera vez que instauraron este sistema tuvo que dejar con su espada por varios días. Afortunadamente llego a un “acuerdo” con las autoridades portuarias y se lo devolvieron; tuvo suerte de recuperarala he oído casos en que las cosas retenidas se “pierden” en la aduana.”-dandome una mirada inquisidora, agrego-“tu no llevaras algo extraño, o si?”

“No”-respondi rapidamente-“Solo por curiosidad, cual fue el acuerdo al cual llego el capitán con las autoridades del puerto?”

“500 monedas de oro”-dijo sonriendo-“espero que unas pocas monedas de oro en tu bolsillo te sean suficiente” –agrego riéndose.

“Debe haber otra manera, si ven el encargo de mi padre es casi un hecho que me lo quitaran, quizás pueda salir nadando de aquí”-dije muy poco convencido, pese a que Silvia me enseño a nadar nunca fui muy bueno.

“Imposible hay muchos guardias mirando, se darían cuenta que has saltado y las aguas aquí son algo traicioneras tienes que ser buen nadador para poder salir de esta playa. Tal vez yo pueda ayudarte; conozco a mucha gente en el puerto, por lo que a mi ya no me revisan. Si me das el objeto que deseas pasar entonces no te costara nada”-Me dijo Meredeth sonriendo.

Si bien esta última idea me pareció mucho mejor que la anterior (sobre todo a que con las justas sabía flotar en el agua), no me termino de convencer. Que tanto conocía yo a Meredeth? Parecía que decía la verdad, además era un marinero que había viajado largo tiempo en este barco no tendría razones para huir con la cimitarra, sin embargo......no, no podía dejarlo en sus manos, a este hombre no le gustaban mucho las leyes, no resistiría la tentación de observar porque esta arma era tan especial, y una vez que lo hiciera es probable que quisiera conservarla para el.

“No quiero meterte en problemas”-respondi-“Lo que si me gustaría saber es a quienes aparte de los marineros los dejan pasar este tipo de objetos, después de todo este objeto es para alguien importante"-agregué, sin saber si este tal Enamsir era alguien importante o no.

“Salvo que tu amigo sea noble es muy difícil que dejen pasar un objeto de este tipo sin ser revisado”

“Pues sucede que si, es noble; no creo que halla problemas entonces. Gracias por todo Meredeth.”-dije tendiéndole la mano y alejándome lo mas rápidamente posible, antes que me hiciera mas preguntas. Empezaba a formular un plan, ahora solo necesitaba el apellido de un noble de preferencia uno honesto y de buena reputación, pero a la vez influyente en la ciudad; en una de las cenas el capitán O’Higgins menciono a un tal Bamut Castell que reunía estas características.

Me dirigí tratando de parecer confiado hacia la oficina de aduanas, sin embargo tenia varias dudas, no me parecía un mal plan el que había formulado pero definitivamente podría fallar de varias maneras……Maldición-me dije-si tan solo hubiera tenido algo mas de dinero no estaría en este problema, nunca mas despreciare el poder del dinero, sobre todo si me dirijo a una ciudad.

Cual es su nombre?-me pregunto el guardia, casi sin levantar la mirada.
“Mi nombre es Elladan, vengo de las Peacelands”- conteste –“mi padre me envió para……” “Su apellido?”- me interrumpió bruscamente el guardia
“No tengo, nunca conocí ni a mi verdadero padre, ni a mi madre, el hombre que me crió, le digo padre, quería darme su apellido pero…………..”
“Entonces será Elladan de las Peacelands”- volvio a interrumpirme el guardia – “Algo que declarar?”

“No lo creo dije yo”- Tratando de parecer lo mas pueblerino posible y que no sabia muy bien a que se refería.

“Quiero decir si porta algún objeto de valor o arma extraña, el uso de ciertos artefactos debe ser supervisado en el reino de Cohen por lo que deben pasar una inspección”- dijo el, tratando de explicar la situación mientras que por primera vez levantaba la vista para examinarme de arriba a abajo– “podría enseñarnos los contenidos de su mochila, así como sus armas señor Elladan?” - en un tono que parecía mas una orden que una pregunta.

“Bueno, si no creo que haya ningún problema” - respondí, vaciando en el contenido de mi mochila sobre la mesa de aduanas. Realmente no me preocupe demasiado, ya que esta no contenía nada extraordinario, lo mas extraño les habrá parecido mi lente de aumento, el cual se quedo examinando un rato, sin embargo no hizo preguntas acerca de el. Antes que preguntara por la armas, yo ya las había puesto sobre la mesa, y antes que preguntara por la cimitarra, yo le dije tratando de parecer muy serio – “Esta cimitarra no es mía es un regalo de mi padre para Lord Bamut Castell de Ackbar, el me dijo que debía entregársela personalmente, de no ser así su honor estaría en juego”.

Al oír este nombre el guardia se sobresalto, por un momento pareció dudar y pensé que me pediría disculpas y me dejaría ir; sin embargo tras el apareció otro guardia de mayor rango que tomo la cimitarra – “Si es para Lord Castell entonces tendremos un especial cuidado con esta arma” – y diciendo esto la desenvaino.

No era la primera vez que veía esa hoja pero, no dejaba de sorprenderme cada vez que lo hacia. Su color era negro como el de una noche sin luna y sin estrellas, parecía absorber la luz, o más bien la oscuridad del ambiente hacia ella. Cuando el guardia la empuño el pareció vibrar como si tuviera vida y conciencia propia. El guardia algo asustado la regreso a su vaina, y me pregunto– “Señor” – me dijo titubeando – “lo siento pero no se puede llevar esta arma.”

“Esta arma es para Lord .Bamut Castell” – dije tratando de parecer exasperado- “, y la esta esperando ya desde hace unas semanas. Usted no querrá hacer enfadar a Lord Castell, verdad?”

El guardia dudo por un momento, pero luego agrego –“Lo siento señor, pero Lord Castell tendrá que venir personalmente a recoger esta arma, no se preocupe la cuidaremos bien.”

Mis esperanzas parecían desvanecerse, no sabia que hacer y solo podía seguir con el juego que yo mismo había iniciado, así que le dije –“Espero que la cuide bien y que no se pierda, he escuchado algunos relatos de las cosas que ocurren en las aduanas, Lord Castell ya estará bastante molesto por el hecho de tener que venir aquí a recoger esta arma personalmente, imagínense que pasaría si es que esta llegara a perderse o estropearse.”
“No se preocupe señor la cuidaremos bien” – volvió a repetir el guardia, ahora comenzando a irritarse un poco – “Por favor prosiga otros visitantes esperan su turno para su inspección.”


Actuando como si hubiera sido ofendido me retire de aduanas y me dirigí a la sección común del puerto. Al menos el arma estaría a salvo pensé, pero que haría ahora. Podría ir ha hablar con este noble Bamut Castell, pero por muy honesto que este sea, creería mi historia? Quiero decir aquí nadie me conoce, no tiene porque confiar en mi. Podría también meterme a la oficina de aduanas de noche, sin embargo parece que hay mucha seguridad, no creo que pueda hacerlo o podría disfrazarme de este noble y recoger la cimitarra, aunque para hacer esto ultimo debo verlo y por lo tanto tendría que ir a la ciudad; no creo que sea difícil encontrar su casa. Pero….y que tal si por algún azar justo hoy viene al puerto, no solo me cruzaría con el sino que se llevaría la espada y nunca sabría si la tiene o aun sigue en la oficina de aduanas.

Que problema, creo que lo mejor será esperar aquí, estudiare la disposición y rondas de los guardias, sus nombres y algún otro detalle que pueda ayudarme en caso tenga que entrar por la noche a la oficina, de paso espero si ese noble por alguna casualidad del destino justo viene hoy al puerto. Los guardias me dicen que los transportes a la ciudad vienen hasta las 8:00 pm., así que si nadie para esa hora sale con la espada o un bulto semejante a ella, me podré ir a la ciudad y averiguar mas cosas de este tal Bamut Castell.

Mientras espero los guardias me miran un poco de curiosidad, puesto que ya llevo algunas horas. Afortunadamente hay mucha gente esperando conmigo, talvez esperen a familiares o conocidos que los guíen a la ciudad o cargas del otro lado del océano. El hecho de estar escribiendo este diario parece que los tranquiliza un poco, deben creer que soy una especie de poeta, literato o sabio que ha encontrado inspiración en este lugar. La verdad es que estas playas son muy hermosas, pero el puerto rompe la armonía con el medio ambiente. Creo que los humanos a veces somos demasiado prácticos y deberíamos prestar mas atención a la naturaleza, sin embargo les comprendo, llevamos vidas tan cortas en comparación con otras razas que buscar la perfección no es a veces imposible.

Esta por anochecer, estaba por irme cuando vi a 2 hombres entrar a la oficina, el que iba adelante era definitivamente un noble, el otro vestía de negro y llevaba una capucha que le cubría el rostro. Pero lo más curioso es que entre ambos hombres me pareció ver una figura humanoide transparente, casi invisible. Sylvia me contó que los druidas pueden hacer que las fuerzas elementales del aire tomen forma humanoide para que realicen tareas para ellos, sin embargo ninguno de los hombres parecía ser un druida. Al llegar al guardia al parecer hubo una pequeña discusión entre ambos hombres, por fin el noble entro solo a la oficina, dejando al encapuchado afuera. Este último parecía tratar de contener su enojo con poco éxito y parecía muy contrariado

Han pasado algunos minutos y el encapuchado parece más nervioso aun, La criatura invisible sigue a su lado, creo que el encapuchado usaba a este ser para amenazar al noble. Creo que me dirigiré al guardia y le expresare mis sospechas acerca de este individuo.


Nota: Este capitulo esta escrito en elfo

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