Wednesday, November 30, 2005

Cronicas de Aventuras: Elladan’s Travels Journal Cap. 2

Bamut Castell

Después de mucho tiempo disfruto de una agradable fogata en una casa, más que decir confortable; pese a esto no puedo dejar de sentirme algo desilusionado, pues siempre pensé que la casa de un noble seria mucho más lujosa. Talvez si hubiera llegado aquí, la casa de “Sir” Bamut Castell, directamente desde el puerto hubiera pensado que el era uno de esos nobles venidos a menos (de aquellos que derrochan su fortuna en juegos y extravagancias); sin embargo tras ver como tiene por sirviente a un guardia de la ciudad, este noble es sin duda mas de lo que aparenta. Sin embargo creo que me estoy perdiendo en mis propias reflexiones y no estoy escribiendo el relato de los sucesos que me acontecieron desde mi llegada a estas tierras de manera ordenada.

Pues bien; mientras esperaba a que el noble saliera de la oficina de aduanas, el encapuchado parecía cada vez más nervioso. Parecía que los guardias se miraban entre ellos, ahora casi todos pensaban que este sujeto parecía peligroso. Por fortuna para este hombre por fin salio el noble, el cual llevaba una caja algo grande la que no debía contener algo pesado, pues la cargaba con relativa facilidad. Sin embargo lo que mas me llamo la atención fue que de su cinto colgaba……….LA CIMITARRA!, MALDICION! Este noble debía ser Bamut Castell! No podía creer mi mala suerte, justo hoy tenia que aparecer este tipo en el puerto de Ackbar!

Sin embargo algo ocurría al parecer el noble discutía nuevamente con el encapuchado, los guardias se empezaron a acercarse y yo también lo hice. Tal vez si había algún problema y ayudaba a este Lord Castell me ganaría su confianza entonces podría convencerle de que me diera la cimitarra. La discusión se torno mas agitada, el tipo encapuchado parecía realmente peligroso y por un momento pensé que atacaría al noble. Concentrado en la discusión y pensando en las posibilidades de que esta situación decantara en un enfrentamiento armado, descuide por unos segundos mi principal objetivo, la cimitarra.

Este error fue fatal, pues al mirar de nuevo el cinto de Lord Castell me lleve la sorpresa que la cimitarra ya no estaba ahí, - pero como diablos?- me pregunte a mi mismo entre dientes, tratando de buscar una explicación a este problema.

Entonces le vi! Un joven o tal vez un hombre pequeño corriendo por la playa con la cimitarra en sus manos-LADRON! LADRON!-grite, mientras me lanzaba en su persecución, al inicio podía ver su silueta pero finalmente desapareció en la oscuridad. Habré corrido como un minuto mas por la playa tratando de encontrarle sin embargo la débil luz de la luna no me ayudaba. Así que pare, no podía creer lo que había ocurrido, mire frenéticamente a los alrededores y nada, no veía absolutamente nada más que arena y mar. Trate de calmarme y buscar huellas pero era muy difícil, era de noche y había muchas.

Estaba tratando de encontrar alguna pista cuando escuche – “Hey tu! Que has hecho con mi espada?!”- era una voz autoritaria sin llegar a ser militar, de aquellas que algunos obedecen inmediatamente; por lo que supongo que mi respuesta inicial debió sorprenderle ya que ni le mire ya que me encontraba concentrado en encontrar algún rastro. –“Que no me escuchas?!. Que has hecho con mi espada?!”- volvió a preguntar. Me levante y le mire, era Lord Bamut Castell que me observaba con una mirada de curiosidad, desafió y superioridad todo al mismo tiempo. Pese a que nuestras miradas se cruzaron por unos minutos no le respondí, sino mas bien seguí con mi labor de búsqueda de huellas. Después de unos segundos de silencio Bamut dijo –“Mira, no se quien seas pero yo soy Lord Bamut Castell y exigo saber que sabes de la cimitarra que me acaba de ser robada hace unos minutos”.

-“Mas bien creo mi Lord la pregunta seria: Que sabe usted de esa arma? Quien se la enviaría y porque lo haría, sobretodo si usted y yo sabemos que usted no esperaba esa cimitarra?”- respondí yo sin dejar de explorar el terreno en busca de algún rastro que me llevara a mi presa.

-“Tu sabes quien me la envió?” – me pregunto Bamut
-“Si Sr. Castell, yo se la envié pero no era para usted, sino para mi” – respondí abatido – “Bueno, no exactamente para mi, usted vera, mi padre quería que le entregara el arma a un mercader de nombre Enamsir que vive en este continente, ahora la he perdido y le he fallado a mi padre” – agregue.
-“No le comprendo, y como es eso que la ha perdido, yo pensé que usted la había robado exijo una respuesta y una explicación inmediatamente”- demando Bamut.

No teniendo mas que perder le explique a Lord Castell mis razones que ya expuse en el capitulo anterior, una vez finalizada mi exposición Bamut me dijo – “No se si me estas diciendo o no la verdad, el punto es que esa arma iba dirigida a mi por lo que yo creo que legalmente me pertenece”.

“Supongo que realmente eso no importa ahora!” – respondí algo irritado – “Lo que importa ahora esa cimitarra no esta ahora aquí para poder discutir a quien le pertenece, sino en manos de algún ladrón en algún lugar entre este puerto y la ciudad! Ahora si me disculpas tengo ir a la ciudad alguien ahí debe saber acerca de los robos en los puertos o donde son revendidos objetos de este tipo”- agregue, dirigiéndome a los carruajes que llevan del puerto a la ciudad.

“Espera”- me dijo Bamut - “Te ayudare a buscar esa arma, tiene propiedades extrañas, el color, la forma en que atrae la luz………..debe ser mágica” – esto ultimo lo dijo casi susurrando.

Yo sabia de la existencia de la magia, pero la mayor parte de la población en los reinos en que había estado no la conocía, los que habían oído algo de ella pensaban que era algo maligno y/o corrupto, por lo cual debía ser destruida, junto con todo aquel que pudiera usarla.

“No se si sea mágica o no, ese no es mi problema. Solo se que debo encontrarla y entregársela a ese mercader”- respondí en voz baja, subiendo al carruaje. Con esta respuesta me parece dejaba claro mi opinión acerca de la magia: Si existía o no, no me importaba y no estaba relacionado con ella.

“De todas maneras te acompañare; cuando la encontremos, entonces decidiremos a quien pertenece” – dijo Bamut subiendo también al carruaje.

No estaba muy seguro de que tan conveniente seria esto, definitivamente un noble como lo era Bamut Castell podría ayudarme a encontrar el arma mas fácilmente; quizás conociera gente con influencia, además poseía recursos necesarios (dinero) para obtener este tipo información o comprarla si es que esta se encontraba en el mercado negro. Por otro lado el también la reclamaba como de su propiedad y si realizaba cualquiera de estas acciones se sentiría aun con mas derechos sobre ella.

“Gracias” –le respondí, pensando que definitivamente era mejor tener a Bamut de aliado. Una vez que encontráramos el arma ya se vería. Si tendría que luchar contra el, entonces a eso se llegaría; pero de ser posible trataría de intercambiarla por algún favor que el necesite o fuera a necesitar.

“Bueno, tu sabes mi nombre extranjero pero yo no se aun el tuyo. Cual es tu nombre?”- me pregunto Bamut, algo serio en un tono que casi parecía una demanda.

Me di cuenta que con todo este problema había sido muy descortés, no me había presentado y ni siquiera había tratado a Bamut como el noble que era, supongo que por esta razón desde el principio trate a Bamut como a mi igual y no como un noble. Haciendo una pequeña parodia de reverencia y sonriendo levemente le respondí – “ Lo siento mucho mi “Lord”, Elladan de las Peacelands a su servicio”

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