Cronicas de Aventuras: Elladan’s Travels Journal Cap. 3
Dante McCoy y Duncan McReich
Algo irritado por la parodia de reverencia que había hecho Bamut no me dirigió la palabra por unos minutos, más bien se dedico a buscar con la mirada a aquel extraño sujeto con el cual llego a los muelles. Sin duda parecía un problema serio el que el tenia con este individuo, ya que si involucraba a una criatura prácticamente incorpórea definitivamente debía haber magia arcana de por medio. No pudiendo resistir más mi curiosidad le pregunte: -¿Ese sujeto…el que llego contigo al puerto, es amigo tuyo?
Algo serio Bamut respondió – Ese “sujeto” no es ningún amigo mió, me amenazo para que sacara una caja de la oficina de aduanas, y lo peor es que con el robo de la espada, en la confusión se ha logrado marchar con la caja que me hizo sacar. Quien sabe que esta pudiera haber contenido.
Yo…, soy bueno talvez te pueda ayudar a localizar a este sujeto – le dije y agregue rápidamente – obviamente después de haber recuperado la cimitarra.
Bamut no respondió, así que tome su silencio como que estaba de acuerdo.
Los carruajes que llevan del puerto a la ciudad de Ackbar parten cada media hora desde las 6:00 am hasta las 8:00 pm. Siendo ya casi las 9:00 pm tuvimos que esperar a que se subiera más gente para poder partir. No esperamos mucho, subieron unos marinos, trabajadores del puerto y mercaderes, sin embargo lo que mas me llamo la atención fue un enano que vestía una pesada armadura y llevaba un mazo al coronado por cráneos, tenia también un medallón al parecer algún tipo de símbolo religioso que no reconocí. A los pocos minutos de haber subido el enano partimos.
Durante el camino no dejaba de sopesar todas las opciones que tenia y ya expuse en el capitulo anterior; repentinamente frenamos.
¿Que pasa? ¿Por qué no avanzamos? – se quejaron los pasajeros.
Hay un hombre, que creo que esta muerto en medio del camino! –grito el cochero.
Todos los pasajeros se acercaron a las ventanillas y a la salida para poder observar el cuerpo de aquel infortunado; sin embargo nadie pareció bajar, lo cual me irrito un poco.
¿Es que nadie piensa ayudar a ese hombre? – dije yo mientras me acercaba a la salida del carruaje.
Cuando estaba en el puerto habían demasiadas nubes, y quizás por eso no me di cuenta que esta noche había luna llena; entendí entonces parcialmente porque los pasajeros solo miraban y ninguno quería bajar. Noches como estas eran siempre el trasfondo de cuentos de terror y supersticiones, la mayoría ridículas pero algunas tal como Silvia me había instruido muy peligrosas. Di un paso atrás, pero me tope con Bamut y con el Enano en armadura. Bamut me dijo – Tienes razón Eladan ese hombre puede estar en problemas y quizás necesite nuestra ayuda. Donde esta?
Un poco más confiado por el hecho de estar acompañado, me acerque a la parte delantera del carruaje. Entonces le vi, era un sujeto grande que yacía de costado sobre el barro del camino, estaba cubierto en sangre y parecía muerto. Me seguí acercando con cuidado; había unas huellas alrededor parecían de Lobo, sin embargo había algo raro en ellas me iba acercar mas examinarlas bien cuando el hombre se movió; Aun vivía! Bamut y el enano pasaron a mi lado rápidamente y se acercaron al herido, arruinando las pistas que había encontrado. Maldiciendo y concluyendo que talvez el extraño hallazgo solo era producto de mi imaginación me acerque también al hombre que yacía hora de espaldas sobre el camino.
Si bien había visto curaciones clericales anteriormente, estas nunca dejaban de asombrarme. El Enano (ahora se, un clérigo de la Diosa Enana Hadra) rezo y sus manos se llenaron de un resplandor celeste. Luego las puso sobre las lesiones del herido y estas sanaron rápidamente. El Enano se planeaba curar el resto de sus heridas pero le interrumpí, las examine por un momento y le pregunte al herido. - ¿Te atacaron lobos, no es así? ¿Se han marcharon apenas hace unos minutos o ya hace varios? ¿Cuántos eran?
Bamut me interrumpió: - Eladan!, Deja de interrogar al pobre hombre como si fuera un criminal! Deja que nuestro este Enano lo cure y entonces…..
- Entonces nos encontraremos rodeados por mas lobos y no habrá 3 personas sanas y un herido, sino 4 muertos o heridos – Le respondí yo.
El hombre con cierto esfuerzo me respondió – Me atacaron en el bosque, logre correr hasta el camino donde me alcanzaron. Eran como unos 3, pero uno de ellos era mucho más grande y más fiero que los otros dos. Huyeron al escuchar el sonido del carruaje que se acercaba.
Con esta información sabia que los lobos no regresarían pues eran muy pocos y nosotros muchos. El Enano que no había dejado de rezar curo de nuevo las heridas del guerrero; pues eso es lo que parecía que era un guerrero ya que llevaba una espada y una cota de malla, esta ultima si bien bastante maltratada por el reciente ataque parecía haber sido de buena calidad.
No nos hemos presentado – dijo Bamut de una manera casi protocolar – Yo soy Lord Bamut Castell, de Ackbar, este es Elladan de las Peacelands.
Mi nombre es Dante McCoy, y muchas gracias por su ayuda – respondió el guerrero mientras trataba de ponerse de pie – Pero, creo que su amigo tiene razón estar aquí en medio del camino en la noche es algo peligroso es mejor que subamos todos al carruaje.
Mientras Dante se dirigía al carruaje ayudado por Bamut y Duncan, me quede por unos segundos examinando el lugar. La mayoría de huellas estaban arruinadas; definitivamente eran de lobo, sin embargo por un segundo…. me pareció que eran de un lobo andando en dos patas en vez de cuatro.
Ya en el carruaje Dante nos contó, que lo llevo a los bosques en esa noche de luna llena. Al parecer también había sido victima de un robo; en su caso, un anillo que había sido un legado de su padre. El método del robo fue muy similar: Mientras Dante paseaba por el mercado de Ackbar se produjo una pelea entre un grupo de mercaderes. Mientras observaba como los guardias trataban de calmar este disturbio, sintió un pequeño tirón en su dedo. Al principio pensó que había chocado con alguien pero al mirar su mano se dio cuenta que su anillo no estaba. Logro ver a alguien que desaparecía entre la multitud, lo trato de perseguir pero tras una cuadra ya lo había perdido totalmente de vista. Desesperado por recuperarlo conoció a un sujeto en los bajos fondos de Ackbar que le dijo que el sabia donde estaba la guarida de los ladrones, quedaba en un lugar del bosque, y que lo llevaría por una pequeña cantidad; obviamente una vez ahí el resto era problema de el.
Vinieron al bosque esta noche pues su guía le dijo que de día los podrían ver, además era mejor que fueran ellos dos solos porque si eran muchos los podrían escuchar. Habían caminado como una hora, cuando en eso escucho aullidos, Dante quiso regresar pero su guía le dijo que ya casi llegaban, también le dijo que se adelantaría un poco ya que su armadura de cuero hacia menos ruido y vería si había algún centinela a la entrada de la guarida.
Dante espero unos minutos, al poco rato escucho un grito que venia de la dirección por donde su guía se había marchado. Luego oyó unos gruñidos que venían de la misma dirección. Dante se acerco a ver si podía ayudar a su guía, pero al avanzar unos pocos metros tres lobos le cerraron el paso. Al darse cuenta que no podía contra los tres Dante corrió con todas sus fuerzas hacia el camino. Justo cuando llego al camino los lobos le alcanzaron, trato de defenderse, pero el lobotas grande, poseedor de una inteligencia casi humana, mordió su mano lo que hizo que perdiera su espada. Tras esto fue presa fácil de lobos que casi lo habían matado cuando llego el carruaje.
Ese anillo que perdiste debe ser muy valioso – pregunto Bamut – sobretodo para haberte arriesgado de esa manera.
Era el anillo de mi padre, el era un guardia real de Ruyrik por lo que el anillo tenia el sello real de este reino. Antes de morir mi padre me dijo que este anillo podría abrirme muchas puertas si es que quería seguir la carrera militar o diplomática. Es por esta razón que es tan valioso – respondió Dante.
Tu historia es similar a la mía – le dije a Dante – a mi también me robaron una espada de una manera similar hace solo unas horas en el puerto de Ackbar. Quizás ambos ladrones sean miembros de una misma cofradía, creo juntando nuestros esfuerzos podríamos recuperar nuestras pertenencias.
El Enano que no había dicho una palabra desde que ocurrió el incidente dijo – Yo también creo que son parte de la misma cofradía, y da la casualidad que también tienen algo que estoy buscando, por lo que lo que creo que les acompañare en su búsqueda.
Yo me quede algo sorprendido ante tal ofrecimiento, al mirar a Dante y a Bamut me di cuenta que ellos también lo estaban.
Gracias - respondimos los 3 casi al unísono – es un honor y a la vez una ventaja contar con un clérigo en una empresa como esta Sir…?
Mi nombre es Duncan McReich, clerigo de Hadra, encantado de poder ayudarlos.
Algo irritado por la parodia de reverencia que había hecho Bamut no me dirigió la palabra por unos minutos, más bien se dedico a buscar con la mirada a aquel extraño sujeto con el cual llego a los muelles. Sin duda parecía un problema serio el que el tenia con este individuo, ya que si involucraba a una criatura prácticamente incorpórea definitivamente debía haber magia arcana de por medio. No pudiendo resistir más mi curiosidad le pregunte: -¿Ese sujeto…el que llego contigo al puerto, es amigo tuyo?
Algo serio Bamut respondió – Ese “sujeto” no es ningún amigo mió, me amenazo para que sacara una caja de la oficina de aduanas, y lo peor es que con el robo de la espada, en la confusión se ha logrado marchar con la caja que me hizo sacar. Quien sabe que esta pudiera haber contenido.
Yo…, soy bueno talvez te pueda ayudar a localizar a este sujeto – le dije y agregue rápidamente – obviamente después de haber recuperado la cimitarra.
Bamut no respondió, así que tome su silencio como que estaba de acuerdo.
Los carruajes que llevan del puerto a la ciudad de Ackbar parten cada media hora desde las 6:00 am hasta las 8:00 pm. Siendo ya casi las 9:00 pm tuvimos que esperar a que se subiera más gente para poder partir. No esperamos mucho, subieron unos marinos, trabajadores del puerto y mercaderes, sin embargo lo que mas me llamo la atención fue un enano que vestía una pesada armadura y llevaba un mazo al coronado por cráneos, tenia también un medallón al parecer algún tipo de símbolo religioso que no reconocí. A los pocos minutos de haber subido el enano partimos.
Durante el camino no dejaba de sopesar todas las opciones que tenia y ya expuse en el capitulo anterior; repentinamente frenamos.
¿Que pasa? ¿Por qué no avanzamos? – se quejaron los pasajeros.
Hay un hombre, que creo que esta muerto en medio del camino! –grito el cochero.
Todos los pasajeros se acercaron a las ventanillas y a la salida para poder observar el cuerpo de aquel infortunado; sin embargo nadie pareció bajar, lo cual me irrito un poco.
¿Es que nadie piensa ayudar a ese hombre? – dije yo mientras me acercaba a la salida del carruaje.
Cuando estaba en el puerto habían demasiadas nubes, y quizás por eso no me di cuenta que esta noche había luna llena; entendí entonces parcialmente porque los pasajeros solo miraban y ninguno quería bajar. Noches como estas eran siempre el trasfondo de cuentos de terror y supersticiones, la mayoría ridículas pero algunas tal como Silvia me había instruido muy peligrosas. Di un paso atrás, pero me tope con Bamut y con el Enano en armadura. Bamut me dijo – Tienes razón Eladan ese hombre puede estar en problemas y quizás necesite nuestra ayuda. Donde esta?
Un poco más confiado por el hecho de estar acompañado, me acerque a la parte delantera del carruaje. Entonces le vi, era un sujeto grande que yacía de costado sobre el barro del camino, estaba cubierto en sangre y parecía muerto. Me seguí acercando con cuidado; había unas huellas alrededor parecían de Lobo, sin embargo había algo raro en ellas me iba acercar mas examinarlas bien cuando el hombre se movió; Aun vivía! Bamut y el enano pasaron a mi lado rápidamente y se acercaron al herido, arruinando las pistas que había encontrado. Maldiciendo y concluyendo que talvez el extraño hallazgo solo era producto de mi imaginación me acerque también al hombre que yacía hora de espaldas sobre el camino.
Si bien había visto curaciones clericales anteriormente, estas nunca dejaban de asombrarme. El Enano (ahora se, un clérigo de la Diosa Enana Hadra) rezo y sus manos se llenaron de un resplandor celeste. Luego las puso sobre las lesiones del herido y estas sanaron rápidamente. El Enano se planeaba curar el resto de sus heridas pero le interrumpí, las examine por un momento y le pregunte al herido. - ¿Te atacaron lobos, no es así? ¿Se han marcharon apenas hace unos minutos o ya hace varios? ¿Cuántos eran?
Bamut me interrumpió: - Eladan!, Deja de interrogar al pobre hombre como si fuera un criminal! Deja que nuestro este Enano lo cure y entonces…..
- Entonces nos encontraremos rodeados por mas lobos y no habrá 3 personas sanas y un herido, sino 4 muertos o heridos – Le respondí yo.
El hombre con cierto esfuerzo me respondió – Me atacaron en el bosque, logre correr hasta el camino donde me alcanzaron. Eran como unos 3, pero uno de ellos era mucho más grande y más fiero que los otros dos. Huyeron al escuchar el sonido del carruaje que se acercaba.
Con esta información sabia que los lobos no regresarían pues eran muy pocos y nosotros muchos. El Enano que no había dejado de rezar curo de nuevo las heridas del guerrero; pues eso es lo que parecía que era un guerrero ya que llevaba una espada y una cota de malla, esta ultima si bien bastante maltratada por el reciente ataque parecía haber sido de buena calidad.
No nos hemos presentado – dijo Bamut de una manera casi protocolar – Yo soy Lord Bamut Castell, de Ackbar, este es Elladan de las Peacelands.
Mi nombre es Dante McCoy, y muchas gracias por su ayuda – respondió el guerrero mientras trataba de ponerse de pie – Pero, creo que su amigo tiene razón estar aquí en medio del camino en la noche es algo peligroso es mejor que subamos todos al carruaje.
Mientras Dante se dirigía al carruaje ayudado por Bamut y Duncan, me quede por unos segundos examinando el lugar. La mayoría de huellas estaban arruinadas; definitivamente eran de lobo, sin embargo por un segundo…. me pareció que eran de un lobo andando en dos patas en vez de cuatro.
Ya en el carruaje Dante nos contó, que lo llevo a los bosques en esa noche de luna llena. Al parecer también había sido victima de un robo; en su caso, un anillo que había sido un legado de su padre. El método del robo fue muy similar: Mientras Dante paseaba por el mercado de Ackbar se produjo una pelea entre un grupo de mercaderes. Mientras observaba como los guardias trataban de calmar este disturbio, sintió un pequeño tirón en su dedo. Al principio pensó que había chocado con alguien pero al mirar su mano se dio cuenta que su anillo no estaba. Logro ver a alguien que desaparecía entre la multitud, lo trato de perseguir pero tras una cuadra ya lo había perdido totalmente de vista. Desesperado por recuperarlo conoció a un sujeto en los bajos fondos de Ackbar que le dijo que el sabia donde estaba la guarida de los ladrones, quedaba en un lugar del bosque, y que lo llevaría por una pequeña cantidad; obviamente una vez ahí el resto era problema de el.
Vinieron al bosque esta noche pues su guía le dijo que de día los podrían ver, además era mejor que fueran ellos dos solos porque si eran muchos los podrían escuchar. Habían caminado como una hora, cuando en eso escucho aullidos, Dante quiso regresar pero su guía le dijo que ya casi llegaban, también le dijo que se adelantaría un poco ya que su armadura de cuero hacia menos ruido y vería si había algún centinela a la entrada de la guarida.
Dante espero unos minutos, al poco rato escucho un grito que venia de la dirección por donde su guía se había marchado. Luego oyó unos gruñidos que venían de la misma dirección. Dante se acerco a ver si podía ayudar a su guía, pero al avanzar unos pocos metros tres lobos le cerraron el paso. Al darse cuenta que no podía contra los tres Dante corrió con todas sus fuerzas hacia el camino. Justo cuando llego al camino los lobos le alcanzaron, trato de defenderse, pero el lobotas grande, poseedor de una inteligencia casi humana, mordió su mano lo que hizo que perdiera su espada. Tras esto fue presa fácil de lobos que casi lo habían matado cuando llego el carruaje.
Ese anillo que perdiste debe ser muy valioso – pregunto Bamut – sobretodo para haberte arriesgado de esa manera.
Era el anillo de mi padre, el era un guardia real de Ruyrik por lo que el anillo tenia el sello real de este reino. Antes de morir mi padre me dijo que este anillo podría abrirme muchas puertas si es que quería seguir la carrera militar o diplomática. Es por esta razón que es tan valioso – respondió Dante.
Tu historia es similar a la mía – le dije a Dante – a mi también me robaron una espada de una manera similar hace solo unas horas en el puerto de Ackbar. Quizás ambos ladrones sean miembros de una misma cofradía, creo juntando nuestros esfuerzos podríamos recuperar nuestras pertenencias.
El Enano que no había dicho una palabra desde que ocurrió el incidente dijo – Yo también creo que son parte de la misma cofradía, y da la casualidad que también tienen algo que estoy buscando, por lo que lo que creo que les acompañare en su búsqueda.
Yo me quede algo sorprendido ante tal ofrecimiento, al mirar a Dante y a Bamut me di cuenta que ellos también lo estaban.
Gracias - respondimos los 3 casi al unísono – es un honor y a la vez una ventaja contar con un clérigo en una empresa como esta Sir…?
Mi nombre es Duncan McReich, clerigo de Hadra, encantado de poder ayudarlos.

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