Cronicas de Aventuras: Elladan’s Travels Journal Cap. 4
El Paladín, el Guardia y el “chismoso del pueblo”
Como a media hora de camino llegamos por fin a la ciudad de Ackbar, apenas bajamos del carruaje pregunte: - ¿Bueno cual es el plan?
Notificar a las autoridades, desde luego – respondió Bamut – Ellos nos ayudaran a solucionar este problema
No creo que eso sirva de mucho – dijo Dante - yo acudí a las autoridades tras el robo de mi anillo y me dijeron que no podían hacer mucho, que sentían mucho mi perdida, pero estaban muy cortos de personal como para atender un simple robo.
Yo estoy de acuerdo con Dante, tenemos que tomar este asunto en nuestras propias manos o nunca volveremos a ver nuestras pertenencias -dijo Duncan.
Necesitamos al “chismoso del pueblo” –Dije yo
¿Al que? –respondieron Bamut y Dante casi al unísono
Ya saben el “chismoso del pueblo”. Generalmente en cada ciudad existe alguien que escucha y sabe casi todo lo que ocurre en el pueblo o por lo menos conoce a alguien que puede saberlo. Saben a alguien con estas características en esta ciudad – pregunte yo.
Claro! Bartok! – Exclamo Bamut – Joe el dueño de la posada debe saber donde podemos hallarlo.
Nos dirigimos pues a la posada. Durante el camino me di cuenta que la ciudad de Ackbar era toda una metrópoli; había una gran cantidad de comercios que si bien a estas horas se encontraban cerrados. No era difícil imaginar el movimiento que debía haber todas las mañanas. Mucho me sorprendería después Dante al contarme que esta ciudad es pequeña en comparación de la capital de Cohen, la gran ciudad de Bazuth. Espero que después re recobrar la cimitarra mis viajes me lleven a esta ciudad pues ahora tengo muchos deseos de conocerla.
Llegamos por fin a la principal posada de la ciudad de Ackbar, la cual como averigüe esa misma noche ofrece uno de los mejores asados de cordero que he probado en mi vida (sin duda debe ser por algo único en la combinación de especias). Joe, el dueño del posada nos dijo que Bartok generalmente llegaba a su establecimiento a las 11:00 de la noche para escuchar los últimos rumores y así tener algo de que chismear durante la mañana; por lo que nos sugirió que ordenáramos la especialidad de la posada mientras esperábamos a Bartok. En una muestra de un excelente servicio, Inés la camarera trajo nuestra orden con relativa presteza la cual devore con avidez debido a que no había probado bocado desde la mañana.
Por fin a eso de las 11:00 llego Bartok. Rápidamente le abordamos y Bamut le pregunto si es que conocía algo acerca de los robos que ocurrían en el puerto.
Bueno, se que han ocasionado muchos problemas para el comercio de la ciudad, esta situación tiene muy preocupado al alcalde Asten – respondió Bartok
No es eso a lo que me refiero Bartok –respondió Bamut seriamente y bajando un poco el tono de voz - Mis amigos y yo hemos perdido unas cosas hoy en el puerto a manos de esos ladrones, creemos pertenecen a la misma banda. ¿Qué sabes tú de esto?
Bueno…se supone que yo no se nada, pero por tratarse de usted Lord Castell se lo diré – respondió Bartok – he escuchado por ahí que estos bandidos tienen su guarida entre la ciudad y el puerto; no se exactamente donde, aunque conozco a alguien que tal vez pueda saberlo. Claro que es muy probable que esta persona les pida un precio a cambio de esta información, a este costo deberán agregar mis honorarios por establecer el contacto claro esta.
Esto es inaceptable Bartok! Debes de decirme con quien debemos contactar o iré con los guardias! – dijo Bamut en voz baja
Vamos Lord Castell, pensé que usted era alguien con quien yo podía razonar; además así es como me gano la vida cambiando información.
Creo que podemos llegar a un arreglo Bartok – dije yo - solo díganos cuanto desea por establecer el contacto.
Mirando a Bamut, Bartok respondió - Por ser ustedes creo solamente les pediré solamente 30 monedas de oro.
50 monedas de oro! Con eso este hombre podría vivir tranquilamente durante unos 6 meses en las peacelands. Estaba empezando a creer que la moneda en este país se encontraba algo devaluada o tal vez el oro es tan común aquí que vale menos que en otros países. Iba a regatearle, cuando Bamut dijo – Me parece justo, aquí tienes tus monedas. Cuando podrás establecer el contacto.
Por usted Lord Castell ahora mismo – respondió alegremente Bartok mientras recogía su dinero – espérenme aquí, regresare en una hora.
Tal y como había prometido Bartok regreso a la hora. Nos dijo que la información nos costaría un poco mas de lo que el había pensado, sin embargo su contacto era de confianza y nos podía garantizar que no nos engañaría.
¿Cuanto nos costara? – pregunto Dante
Bastante -respondió Bartok,– no se exactamente cuanto, pero yo diría que entre 250 a 500 monedas de oro Mi “amigo” esta poniendo su vida en riesgo al darles esta información.
¿Donde le encontraremos? – pregunto Bamut
En el Bucanner’s Den a medianoche; el Den es una posada de mala muerte que se encuentra en las afueras de la ciudad. Pero, debe ir solo uno de ustedes; el que vaya debe ir a la barra y mi “amigo” establecerá contacto, si ve mucha gente se asustara y ahí acabara todo. Bueno caballeros creo que eso es todo, fue un placer haber negocios con ustedes, si tienen algún otro problema ya saben donde contactarme – respondió despidiéndose Bartok.
Nos quedamos en la posada decidiendo cual seria nuestro plan de acción. Bamut daría el dinero que pedía el informante con la promesa de que todos le pagaríamos nuestra parte tan pronto pudiéramos. El asunto de quien debía ir al Bucanner’s Den fue un poco mas problemático ya que era un sitio algo rudo y la verdad ninguno de nosotros deseaba realmente ir; salvo Duncan, que no era muy diplomático que digamos motivo por el cual no era la elección mas adecuada.
Por fin acordamos que iría yo; ya que Bamut como noble de la ciudad llamaría mucho la atención y Dante al haber trabajado con la guardia en una oportunidad podría ser percibido como una amenaza por nuestro contacto. Todos me acompañaron hasta la entrada de los barrios bajos, desde seguí yo solo.
El truco en este tipo de situaciones es no demostrar miedo, motivo por el cual no lleve nada de dinero (tanto dinero me habría puesto nervioso, sin contar que en un lugar como ese me lo podrían robar fácilmente); de esta manera me dirigí tranquilamente al Bucanner’s Den y tras pedir una cerveza me puse a esperar a nuestro informante. Este establecimiento era la típica taberna de piratas que hay en toda gran ciudad, mucha cerveza, tipos rudos peleando, mesas rotas y uno que otro objeto o persona que es lanzado por los aires y que hay que aprender a esquivar.
Tras esperar más o menos media hora se me acerco un sujeto vestido de negro; traía una capucha que tapaba la mayor parte de su rostro pero al parecer no estaba armado (al menos no con algo mayor que un cuchillo).Se sentó a mi lado pero no dijo nada los primero s 5 minutos, por un momento pensé que me había equivocado de sujeto; pero pasado este tiempo me dijo- Creo que ha perdido algo en le puerto, tal vez yo pueda ayudarle.
Eso espero – respondí tranquilamente – ¿en que nos puede ayudar y cuanto nos costara?
500 monedas de oro ¿Tiene el dinero? – pregunto el extraño en voz baja
No – respondí, no me creerá tan tonto de traer tanto dinero a este lugar.
Ese no era el acuerdo – me dijo algo enojado, pero aun hablando en voz baja.
No se moleste solo cuido su dinero señor, después de todo en un lugar como este podría perderse – dije yo.
En ese momento el extraño me pareció nervioso, temiendo que fuera a marcharse agregue – No se preocupe no le engañaremos, no se si Bartok se lo ha dicho pero vengo en representación de Lord Bamut Castell, noble de la ciudad. Si usted es de aquí debe saber que Lord Castell es un hombre honorable que siempre cumple con sus acuerdos. Podemos hacerle llegar el resto del dinero por intermedio de Bartok y si usted gusta también nos puede hacer llegar la información a través de el.
El extraño lo pensó unos minutos, mientras miraba a su alrededor, finalmente pregunto – ¿que piensan hacer con la información que les daré?
Depende del contenido de la información que nos proporcione, lo cual por cierto también influirá en el precio que le paguemos por ella – respondí yo tranquilamente.
Se trata de un mapa, les dirá exactamente donde esta el lugar donde encontraran sus objetos perdidos. Creo que eso vale el precio que le estoy pidiendo, no le parece –me dijo el.
Aparentando algo de desilusión le dije - No lo se, si solo es un mapa no nos dice mucho; necesito detalles como cuantos son ellos, que armas usan, localización de trampas y cosas por el estilo.
Entonces…¿planean acabar con ellos?- dijo el encapuchado
Si es la única manera de recuperar nuestras pertenencias….si - respondí yo.
Si es así, entonces ofrecerles esta información hasta en 450 monedas de oro, pero nada menos – ofreció el
Acepto – dije yo, tratando de ocultar mi alegría - esperaremos a Bartok para hacerle llegar el pago entonces.
Recibirá la información en una hora – dijo el, levantándose de la silla; y acercándose a mi oído, agrego en voz baja – son como 10, cuidado con el “Oso”.
Tras haber dicho esto el encapuchado se marcho. Me quede sentado en la barra por otros 5 minutos, tras lo cual me marche del Den para encontrarme con mis compañeros que me esperaban en las afueras de lo barrios bajos. Une vez con ellos, les conté mi conversación con nuestro informante y el acuerdo al cual había llegado, tras lo cual nos dirigimos a la mansión de Bamur
No tardamos mucho en llegar al hogar del noble de Ackbar, este no era muy grande pero al igual que las casas a su alrededor tenia unos bellos jardines y estaba bien conservada. Había un guardia parado en la puerta, cuando nos acercamos, el rostro de este cambio de una expresión seria a una de horror; apuntando su alabarda hacia nosotros grito tartamudeando – Aaalto! Iiidentifiquese!
Bamut muy serio y en tono de reprimenda respondió – Soy yo Lord Castell, que es lo que te pasa Federick; acaso no me reconoces!
Uuuusted no puede ser Lord Castell! Porque el ya se encuentra dentro de la casa! – Respondió aterrado Federick – Usted debe ser el trato de entrar por la mañana! Voy a llamar a la guardia de la ciudad! – agrego, llevandose un silbato a su boca.
No digas tonterías Frederick! Yo soy Lord Bamut Castell, el mismo que te pago para que protegieras mi casa y lo que quiero ahora es que hagas salir a ese impostor para poder confrontarlo cara a cara! – Le ordeno Bamut a al joven guardia. El tono de mando impresiono a Frederick que dejando caer el silbato, se empezó a alejar de la puerta pero aun en guardia y con su alabarda apuntándonos. Bamut no le hizo caso, uso su llave y abrió la puerta. – ¿!¿! Donde estas impostor!?!? Revélate ante mí, el verdadero Bamut Castell de Ackbar!
Hermano! Eres tu! Siempre tan dramático, ya me preguntaba a que hora llegarías – Dijo el extraño visitante.
Digo extraño porque vestía con una extraña túnica de seda de color azul brillante y bordes dorados, su cabello largo estaba amarrado hacia atrás formando una cola; sin embargo lo que me llamo mas la atención, y a la vez explicaba la confusión de Frederick, fue que su rostro era idéntico al de Bamut!
Jack! Hermano! – Grito de alegría Bamut mientras corría ha abrazar a su hermano.
Al percatarse que Dante, Duncan, Frederick y yo lo estábamos mirando, Bamut volvió se alejo de su hermano se aclaro la garganta un par de veces y actuando en su manera habitual dijo seriamente – Es bueno tenerte aquí de nuevo Jack, como te fue en tu entrenamiento en aquellas lejanas tierras.
He aprendido mucho hermano, me he vuelto muy hábil en el manejo de la katana. Veo que has cuidado bien la casa imagino habrás hecho similar trabajo con las tierras, nuestro padre estaría orgulloso si aun viviera - dijo Jack.
Pero… Lord Castell, si este hombre es su hermano porque no me lo dijo cuando se presento? – pregunto tímidamente Frederick.
Muchacho, tu solo preguntaste si era Lord Castell y al igual que mi hermano también yo recibo ese titulo; además no es mi deber dar explicaciones a los sirvientes de mi hermano – Respondió Jack; el cual al observarnos pregunto algo despectivamente – Y estos…caballeros. Quienes son Bamut?
En ese momento hice todo lo que pude para tratar de ocultar mi enojo, después de todo no era mas que un invitado de Bamut, el cual me ayudaría a buscar la cimitarra; definitivamente Jack Castell era mucho mas engreído y arrogante que su hermano, lo cual era ya decir mucho. Afortunadamente parecía que incluso Bamut se había dado cuenta que la actitud de su hermano había sido poco cordial.
Permíteme que te presente hermano, los caballeros son Dante McCoy de Ruirick, Eladan de las Peacelands y Duncan McReich de…mmm, la verdad es que nunca nos dijiste de provenías Duncan, tendrías la amabilidad de decírnoslo? –Pregunto Bamut
No, no lo dije – Respondió secamente Duncan – Encantado de conocerlo señor Castell
La cara de Jack y Bamut me dio mucha gracia, por un lado Duncan no había respondido su pregunta, lo cual podría interpretarse como una ofensa; pero por otro se había presentado muy cortésmente, motivo por el cual ambos parecían confundidos y probablemente no estaban muy seguros de cómo debían proceder con este enano.
Afortunadamente antes de que este incidente llegara a mayores, tocaron la puerta; era Bartok que traía el mapa. Le entregamos el dinero según lo acordado, tras lo cual se retiro rápidamente. Sin embargo mi impresión inicial, al igual que la de mis compañeros, fue que habíamos sido estafados ya que el mapa era un pedazo de papel con un montón de garabatos apenas legibles; sin embargo tras estudiarlo por unos minutos nos dimos cuenta que era el camino había entre la ciudad y el puerto. Por lo que decidimos que al amanecer iríamos exploraríamos esta ruta y tal vez en el camino descifraríamos el contenido de este mapa.
Como a media hora de camino llegamos por fin a la ciudad de Ackbar, apenas bajamos del carruaje pregunte: - ¿Bueno cual es el plan?
Notificar a las autoridades, desde luego – respondió Bamut – Ellos nos ayudaran a solucionar este problema
No creo que eso sirva de mucho – dijo Dante - yo acudí a las autoridades tras el robo de mi anillo y me dijeron que no podían hacer mucho, que sentían mucho mi perdida, pero estaban muy cortos de personal como para atender un simple robo.
Yo estoy de acuerdo con Dante, tenemos que tomar este asunto en nuestras propias manos o nunca volveremos a ver nuestras pertenencias -dijo Duncan.
Necesitamos al “chismoso del pueblo” –Dije yo
¿Al que? –respondieron Bamut y Dante casi al unísono
Ya saben el “chismoso del pueblo”. Generalmente en cada ciudad existe alguien que escucha y sabe casi todo lo que ocurre en el pueblo o por lo menos conoce a alguien que puede saberlo. Saben a alguien con estas características en esta ciudad – pregunte yo.
Claro! Bartok! – Exclamo Bamut – Joe el dueño de la posada debe saber donde podemos hallarlo.
Nos dirigimos pues a la posada. Durante el camino me di cuenta que la ciudad de Ackbar era toda una metrópoli; había una gran cantidad de comercios que si bien a estas horas se encontraban cerrados. No era difícil imaginar el movimiento que debía haber todas las mañanas. Mucho me sorprendería después Dante al contarme que esta ciudad es pequeña en comparación de la capital de Cohen, la gran ciudad de Bazuth. Espero que después re recobrar la cimitarra mis viajes me lleven a esta ciudad pues ahora tengo muchos deseos de conocerla.
Llegamos por fin a la principal posada de la ciudad de Ackbar, la cual como averigüe esa misma noche ofrece uno de los mejores asados de cordero que he probado en mi vida (sin duda debe ser por algo único en la combinación de especias). Joe, el dueño del posada nos dijo que Bartok generalmente llegaba a su establecimiento a las 11:00 de la noche para escuchar los últimos rumores y así tener algo de que chismear durante la mañana; por lo que nos sugirió que ordenáramos la especialidad de la posada mientras esperábamos a Bartok. En una muestra de un excelente servicio, Inés la camarera trajo nuestra orden con relativa presteza la cual devore con avidez debido a que no había probado bocado desde la mañana.
Por fin a eso de las 11:00 llego Bartok. Rápidamente le abordamos y Bamut le pregunto si es que conocía algo acerca de los robos que ocurrían en el puerto.
Bueno, se que han ocasionado muchos problemas para el comercio de la ciudad, esta situación tiene muy preocupado al alcalde Asten – respondió Bartok
No es eso a lo que me refiero Bartok –respondió Bamut seriamente y bajando un poco el tono de voz - Mis amigos y yo hemos perdido unas cosas hoy en el puerto a manos de esos ladrones, creemos pertenecen a la misma banda. ¿Qué sabes tú de esto?
Bueno…se supone que yo no se nada, pero por tratarse de usted Lord Castell se lo diré – respondió Bartok – he escuchado por ahí que estos bandidos tienen su guarida entre la ciudad y el puerto; no se exactamente donde, aunque conozco a alguien que tal vez pueda saberlo. Claro que es muy probable que esta persona les pida un precio a cambio de esta información, a este costo deberán agregar mis honorarios por establecer el contacto claro esta.
Esto es inaceptable Bartok! Debes de decirme con quien debemos contactar o iré con los guardias! – dijo Bamut en voz baja
Vamos Lord Castell, pensé que usted era alguien con quien yo podía razonar; además así es como me gano la vida cambiando información.
Creo que podemos llegar a un arreglo Bartok – dije yo - solo díganos cuanto desea por establecer el contacto.
Mirando a Bamut, Bartok respondió - Por ser ustedes creo solamente les pediré solamente 30 monedas de oro.
50 monedas de oro! Con eso este hombre podría vivir tranquilamente durante unos 6 meses en las peacelands. Estaba empezando a creer que la moneda en este país se encontraba algo devaluada o tal vez el oro es tan común aquí que vale menos que en otros países. Iba a regatearle, cuando Bamut dijo – Me parece justo, aquí tienes tus monedas. Cuando podrás establecer el contacto.
Por usted Lord Castell ahora mismo – respondió alegremente Bartok mientras recogía su dinero – espérenme aquí, regresare en una hora.
Tal y como había prometido Bartok regreso a la hora. Nos dijo que la información nos costaría un poco mas de lo que el había pensado, sin embargo su contacto era de confianza y nos podía garantizar que no nos engañaría.
¿Cuanto nos costara? – pregunto Dante
Bastante -respondió Bartok,– no se exactamente cuanto, pero yo diría que entre 250 a 500 monedas de oro Mi “amigo” esta poniendo su vida en riesgo al darles esta información.
¿Donde le encontraremos? – pregunto Bamut
En el Bucanner’s Den a medianoche; el Den es una posada de mala muerte que se encuentra en las afueras de la ciudad. Pero, debe ir solo uno de ustedes; el que vaya debe ir a la barra y mi “amigo” establecerá contacto, si ve mucha gente se asustara y ahí acabara todo. Bueno caballeros creo que eso es todo, fue un placer haber negocios con ustedes, si tienen algún otro problema ya saben donde contactarme – respondió despidiéndose Bartok.
Nos quedamos en la posada decidiendo cual seria nuestro plan de acción. Bamut daría el dinero que pedía el informante con la promesa de que todos le pagaríamos nuestra parte tan pronto pudiéramos. El asunto de quien debía ir al Bucanner’s Den fue un poco mas problemático ya que era un sitio algo rudo y la verdad ninguno de nosotros deseaba realmente ir; salvo Duncan, que no era muy diplomático que digamos motivo por el cual no era la elección mas adecuada.
Por fin acordamos que iría yo; ya que Bamut como noble de la ciudad llamaría mucho la atención y Dante al haber trabajado con la guardia en una oportunidad podría ser percibido como una amenaza por nuestro contacto. Todos me acompañaron hasta la entrada de los barrios bajos, desde seguí yo solo.
El truco en este tipo de situaciones es no demostrar miedo, motivo por el cual no lleve nada de dinero (tanto dinero me habría puesto nervioso, sin contar que en un lugar como ese me lo podrían robar fácilmente); de esta manera me dirigí tranquilamente al Bucanner’s Den y tras pedir una cerveza me puse a esperar a nuestro informante. Este establecimiento era la típica taberna de piratas que hay en toda gran ciudad, mucha cerveza, tipos rudos peleando, mesas rotas y uno que otro objeto o persona que es lanzado por los aires y que hay que aprender a esquivar.
Tras esperar más o menos media hora se me acerco un sujeto vestido de negro; traía una capucha que tapaba la mayor parte de su rostro pero al parecer no estaba armado (al menos no con algo mayor que un cuchillo).Se sentó a mi lado pero no dijo nada los primero s 5 minutos, por un momento pensé que me había equivocado de sujeto; pero pasado este tiempo me dijo- Creo que ha perdido algo en le puerto, tal vez yo pueda ayudarle.
Eso espero – respondí tranquilamente – ¿en que nos puede ayudar y cuanto nos costara?
500 monedas de oro ¿Tiene el dinero? – pregunto el extraño en voz baja
No – respondí, no me creerá tan tonto de traer tanto dinero a este lugar.
Ese no era el acuerdo – me dijo algo enojado, pero aun hablando en voz baja.
No se moleste solo cuido su dinero señor, después de todo en un lugar como este podría perderse – dije yo.
En ese momento el extraño me pareció nervioso, temiendo que fuera a marcharse agregue – No se preocupe no le engañaremos, no se si Bartok se lo ha dicho pero vengo en representación de Lord Bamut Castell, noble de la ciudad. Si usted es de aquí debe saber que Lord Castell es un hombre honorable que siempre cumple con sus acuerdos. Podemos hacerle llegar el resto del dinero por intermedio de Bartok y si usted gusta también nos puede hacer llegar la información a través de el.
El extraño lo pensó unos minutos, mientras miraba a su alrededor, finalmente pregunto – ¿que piensan hacer con la información que les daré?
Depende del contenido de la información que nos proporcione, lo cual por cierto también influirá en el precio que le paguemos por ella – respondí yo tranquilamente.
Se trata de un mapa, les dirá exactamente donde esta el lugar donde encontraran sus objetos perdidos. Creo que eso vale el precio que le estoy pidiendo, no le parece –me dijo el.
Aparentando algo de desilusión le dije - No lo se, si solo es un mapa no nos dice mucho; necesito detalles como cuantos son ellos, que armas usan, localización de trampas y cosas por el estilo.
Entonces…¿planean acabar con ellos?- dijo el encapuchado
Si es la única manera de recuperar nuestras pertenencias….si - respondí yo.
Si es así, entonces ofrecerles esta información hasta en 450 monedas de oro, pero nada menos – ofreció el
Acepto – dije yo, tratando de ocultar mi alegría - esperaremos a Bartok para hacerle llegar el pago entonces.
Recibirá la información en una hora – dijo el, levantándose de la silla; y acercándose a mi oído, agrego en voz baja – son como 10, cuidado con el “Oso”.
Tras haber dicho esto el encapuchado se marcho. Me quede sentado en la barra por otros 5 minutos, tras lo cual me marche del Den para encontrarme con mis compañeros que me esperaban en las afueras de lo barrios bajos. Une vez con ellos, les conté mi conversación con nuestro informante y el acuerdo al cual había llegado, tras lo cual nos dirigimos a la mansión de Bamur
No tardamos mucho en llegar al hogar del noble de Ackbar, este no era muy grande pero al igual que las casas a su alrededor tenia unos bellos jardines y estaba bien conservada. Había un guardia parado en la puerta, cuando nos acercamos, el rostro de este cambio de una expresión seria a una de horror; apuntando su alabarda hacia nosotros grito tartamudeando – Aaalto! Iiidentifiquese!
Bamut muy serio y en tono de reprimenda respondió – Soy yo Lord Castell, que es lo que te pasa Federick; acaso no me reconoces!
Uuuusted no puede ser Lord Castell! Porque el ya se encuentra dentro de la casa! – Respondió aterrado Federick – Usted debe ser el trato de entrar por la mañana! Voy a llamar a la guardia de la ciudad! – agrego, llevandose un silbato a su boca.
No digas tonterías Frederick! Yo soy Lord Bamut Castell, el mismo que te pago para que protegieras mi casa y lo que quiero ahora es que hagas salir a ese impostor para poder confrontarlo cara a cara! – Le ordeno Bamut a al joven guardia. El tono de mando impresiono a Frederick que dejando caer el silbato, se empezó a alejar de la puerta pero aun en guardia y con su alabarda apuntándonos. Bamut no le hizo caso, uso su llave y abrió la puerta. – ¿!¿! Donde estas impostor!?!? Revélate ante mí, el verdadero Bamut Castell de Ackbar!
Hermano! Eres tu! Siempre tan dramático, ya me preguntaba a que hora llegarías – Dijo el extraño visitante.
Digo extraño porque vestía con una extraña túnica de seda de color azul brillante y bordes dorados, su cabello largo estaba amarrado hacia atrás formando una cola; sin embargo lo que me llamo mas la atención, y a la vez explicaba la confusión de Frederick, fue que su rostro era idéntico al de Bamut!
Jack! Hermano! – Grito de alegría Bamut mientras corría ha abrazar a su hermano.
Al percatarse que Dante, Duncan, Frederick y yo lo estábamos mirando, Bamut volvió se alejo de su hermano se aclaro la garganta un par de veces y actuando en su manera habitual dijo seriamente – Es bueno tenerte aquí de nuevo Jack, como te fue en tu entrenamiento en aquellas lejanas tierras.
He aprendido mucho hermano, me he vuelto muy hábil en el manejo de la katana. Veo que has cuidado bien la casa imagino habrás hecho similar trabajo con las tierras, nuestro padre estaría orgulloso si aun viviera - dijo Jack.
Pero… Lord Castell, si este hombre es su hermano porque no me lo dijo cuando se presento? – pregunto tímidamente Frederick.
Muchacho, tu solo preguntaste si era Lord Castell y al igual que mi hermano también yo recibo ese titulo; además no es mi deber dar explicaciones a los sirvientes de mi hermano – Respondió Jack; el cual al observarnos pregunto algo despectivamente – Y estos…caballeros. Quienes son Bamut?
En ese momento hice todo lo que pude para tratar de ocultar mi enojo, después de todo no era mas que un invitado de Bamut, el cual me ayudaría a buscar la cimitarra; definitivamente Jack Castell era mucho mas engreído y arrogante que su hermano, lo cual era ya decir mucho. Afortunadamente parecía que incluso Bamut se había dado cuenta que la actitud de su hermano había sido poco cordial.
Permíteme que te presente hermano, los caballeros son Dante McCoy de Ruirick, Eladan de las Peacelands y Duncan McReich de…mmm, la verdad es que nunca nos dijiste de provenías Duncan, tendrías la amabilidad de decírnoslo? –Pregunto Bamut
No, no lo dije – Respondió secamente Duncan – Encantado de conocerlo señor Castell
La cara de Jack y Bamut me dio mucha gracia, por un lado Duncan no había respondido su pregunta, lo cual podría interpretarse como una ofensa; pero por otro se había presentado muy cortésmente, motivo por el cual ambos parecían confundidos y probablemente no estaban muy seguros de cómo debían proceder con este enano.
Afortunadamente antes de que este incidente llegara a mayores, tocaron la puerta; era Bartok que traía el mapa. Le entregamos el dinero según lo acordado, tras lo cual se retiro rápidamente. Sin embargo mi impresión inicial, al igual que la de mis compañeros, fue que habíamos sido estafados ya que el mapa era un pedazo de papel con un montón de garabatos apenas legibles; sin embargo tras estudiarlo por unos minutos nos dimos cuenta que era el camino había entre la ciudad y el puerto. Por lo que decidimos que al amanecer iríamos exploraríamos esta ruta y tal vez en el camino descifraríamos el contenido de este mapa.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home