Friday, December 02, 2005

Cronicas de Aventuras: Elladan’s Travels Journal Cap. 5

En la Guarida de los Ladrones

Escribo esto en caso la criatura que huyo regrese con refuerzos, debido a la naturaleza de sus poderes dudo que si vinieran mas de dos pueda yo detenerles; de esta manera quiero dejar testimonio de lo que ha aquí ha sucedido y como vivimos nuestros últimos minutos finales Bamut y Jack Castell, Dante McCoy, el enano Duncan McReich, Federick de Ackbar y yo Elladan de las Peacelands. Me consuela, al menos en parte, saber que si este ser vuelve con refuerzos al menos mis compañeros morirán sin experimentar mayor dolor, ya que en estos momentos yacen todos mortalmente heridos e inconcientes; con mis pocos conocimientos en las artes curativas he logrado estabilizar sus heridas pero dudo que su recuperación pueda ser rápida salvo reciban atención de un medico o un clérigo versado en este tan preciado arte.

Espero me disculpe el lector y me perdone nuevamente por mi falta de orden pero, espero, que comprenda que esto se debe a lo precario de nuestra situación, lo que no me permite pensar de manera ordenada. Empecemos pues por el principio, o mas bien donde deje por ultima vez el relato.

Después de obtener tan valiosa información en el Bucanner’s Den y haber descansado en la casa de Bamut, tomamos los carruajes que van de la ciudad al puerto. En el primer viaje nos dedicamos a revisar cuales eran los posibles árboles a los que podía hacer referencia el mapa, en total fueron cinco. Regresamos a la ciudad caminando, explorando en el camino cada árbol que tenía las características que estábamos buscando y sus alrededores. En los dos primeros no encontramos nada, sin embargo alrededor del tercero fui capaz de encontrar una trocha poco transitada, casi imposible de hallar para el ojo no entrenado, que se dirigía hacia el bosque y partía del árbol.

No estaba muy seguro si este era el camino que llevaba a la guarida de los ladrones, aunque era lo mas probable pues partía de uno de los árboles con forma de Y y tenia un agujero al medio tal y como señalaba el mapa; sin embargo aun me molestaba el hecho de no saber que significaba el numero 4 que se encontraba encima del dibujo del árbol. Primero pensé que se refería al cuarto árbol de estas características ya sea viniendo de la ciudad o del puerto, luego se me ocurrió que tal vez se refería a la distancia es decir 400 metros o 4 kilómetros.

Estaba absorto en estos pensamientos cuando Dante pregunto - ¿Hey, alguno sabe qué hora es?

No lo se, yo diría que entre las 3:00 o las 5:00 de la tarde ¿Porque lo preguntas? – Pregunto Jack.

Pues no estoy seguro pero creo que ya se que significa el numero 4; imagino que tiene que ver con la sombra que proyecta este árbol exactamente a las 4:00 de la tarde - Respondió Dante

Claro! Las 4 de la tarde, no se como no lo vi antes! Bien pensado Dante – le dije- Aun no son las 4:00 pero falta poco, solo tendremos que esperar unos minutos.

Al poco tiempo la sombra del árbol empezó a estirarse cada vez más hasta que la punta de su copa alcanzo un punto de las montañas que se encontraban a unos 8 km. de distancia.

Ahí! Ahí es adonde debemos ir, sugiero usar el sendero que encontré me parece mas seguro que atravesar el bosque. En marcha - dije

Como una hora y media después habíamos llegado a la base de la montaña; dado que aun recordaba donde había visto caer la punta de la sombra del árbol, mi radio de búsqueda de puertas secretas quedo bien delimitado. Como a los 15 minutos logre encontrar una trampilla oculta por la cual descendimos sin a un estrecho pasaje que se extendía hacia el este.

Por aquí, síganme sin hacer mucho ruido –dije susurrando – tengan cuidado con lo que pisan y tocan, todo este lugar podría estar lleno de trampas.


Tal y como suponía después de unos metros encontré una trampa. Era simple, un cordón casi imperceptible a unos pocos centímetros del suelo; no sabia exactamente que hacia, pero lo mas probable es que fuera un tipo de alarma. Esquivarla era tan sencillo que preferí no desarmarla pues no estaba muy seguro de poder hacerlo sin activarla. “A veces es mejor evitar una confrontación directa, sobre todo si es que no estas muy seguro de poder ganar y esquivarla logra el mismo resultado” me había dicho Sylvia mas de una vez.

El pasaje desemboco finalmente en una cámara no muy grande, pero hermosa a la vista. Dos columnas finamente labradas con formas de mujeres en armaduras parecían sostener el techo, las paredes si bien no tenían grabados se les notaba bien trabajadas, definitivamente esta era la labor de buenos artesanos o talvez incluso de un grupo de enanos; sin embargo habían dos cosas que llamaron mas mi atención la primera es que habían antorchas encendidas lo que quería decir que este lugar tenia dueño, la segunda es que esta cámara no parecía llevar a ningún lado pues no había ninguna puerta visible.

Contemplen la belleza de la artesanía enana– dijo Duncan –Esto indica que estamos en el lugar correcto.

El comentario de Duncan me sorprendió un poco, y no solo a mi sino también a Bamut y Jack que le miraron algo extrañados; definitivamente Duncan sabia algo más de este lugar aparte de lo que nos había dicho. Estaba apunto de interrogarlo acerca de esta cuestión cuando note que el fuego de mi antorcha disminuyo un poco. Una corriente de aire pensé, eso significa un pasaje secreto. - Hey aquí hay algo – les dije.

Si – dijo Duncan – una puerta secreta.

¿Puedes abrirla? – pregunto Dante.

No parece muy difícil, pero….- respondí yo. En ese momento me detuve, algo no encajaba. Quiero decir era una habitación cerrada sin salidas salvo por este pasaje secreto; lo mas probable es que fuera una trampa, por lo que les dije – me parece muy fácil es posible que tenga una trampa, déjenme revisar primero.

No halle nada, sin embargo esto no me gustaba; era demasiado fácil, casi como si quisieran que encontráramos esta puerta. Me puse a revisar el resto de las paredes, debía haber algo más. Al notar que me alejaba de la puerta secreta, Bamut me pregunto – ¿Que estas haciendo Eladan? ¿Por qué…?

Le hice una señal de que guardara silencio; fue entonces cuando lo encontré, otra puerta secreta mucho mas difícil que hallar que la anterior. Me emocione, había tenido razón, abrí la puerta y la atravesé rápidamente, supuse me llevaría a alguna cámara oculta llena de tesoros entre los cuales se encontraría la cimitarra. Grande fue mi sorpresa al encontrarme a un sujeto vestido de negro que tenia una ballesta cargada, afortunadamente para mi el tipo estaba apuntando el arma en dirección a una trampilla que al parecer llevaba a la habitación que estaba detrás de la primera puerta secreta que había encontrado, además parecía tan sorprendido como yo. Logre reaccionar rápidamente y salí de la habitación para ver como una de sus flecha golpeaba la pared frente a la cual había estado parado segundos antes. – ¡Es uno de ellos, uno de los ladrones!– grite.

Jack Castell fue el primero en reaccionar - ¡a un lado! – me dijo, mientras desenvainaba su extraña espada y atravesaba la puerta. En ese momento pensé que Jack no debía estar muy bien de la cabeza, pues a diferencia de Dante o Duncan no llevaba ninguna armadura, la habitación a la cual entraba era muy pequeña por lo que seria un blanco fácil, y por ultimo esta vez el bandido estaba alerta por lo que esta vez nos estaría esperando.

No es que apreciara mucho a Jack, después de todo me parecía un noble mucho mas arrogante que su hermano (lo cual era decir mucho), sin embargo se había convertido en un compañero de armas en esta empresa. Temiendo lo peor entre al cuarto pocos segundos después que el había entrado con una flecha en mi arco; Bamut me siguió gritando el nombre de su hermano.

Lo que vi al entrar me llevo a dos conclusiones la primera es que Jack era un hábil guerrero pues al parecer de un solo golpe prácticamente había partido en dos a su oponente, la segunda es que era demasiado temerario pues había recibido una saeta en pleno pecho muy cerca al corazón; se le veía pálido, estaba apoyado contra la pared y parecía que apenas podía mantenerse de pie.


Creo que la flecha le perforo el pulmón - le dije a Bamut.

Nnno es nada…- solo una pequeña herida - dijo Jack, a quien parecía que le faltaba el aire y trataba de disimular el dolor.

¿Puedes hacer algo? – me pregunto con preocupación Bamut

Muy poco, sin embargo creo que Duncan es clérigo –dije yo, recordando el extraño símbolo que siempre llevaba – creo que el puede ayudarlo mas que yo.

Bamut ayudo a Jack a salir del cuarto, para que este pueda ser evaluado por Duncan; por lo que me quede solo en el cuarto; el cual por cierto era un gran desastre pues había sangre por todos lados, pobre tipo. No se mucho de armas pero el corte de de la espada de Jack era casi perfecto, su arma debía ser algo especial mas que una obra maestra. Me llamo la atención también la pequeña ventana hacia la cual estaba apuntando el bandido su ballesta cuando entre por primera vez a la habitación. Tal y como lo suponía se podía ver la habitación que estaba tras la primera puerta que descubrí, pero lo que mas me sorprendió es que había otro agujero similar al otro lado de la habitación. Probablemente haya otro ladrón del otro lado, lo cual quiere decir que debe haber otra puerta secreta en la habitación donde están ahora todos.

Sali de la pequeña habitación y encontré a Jack en el suelo, Bamut y Duncan estaban a su lado.

- Su herida no es tan grave creo que podré ayudarlo - dijo Duncan. Levantando su extraño medallón, pronuncio unas extrañas palabras en una legua desconocida para mí. Si bien no era la primera vez que veía una curación clerical, estas nunca dejaban de asombrarme; el poder de curar heridas a veces mortales en tan solo segundos era para mí uno de los mayores poderes, aunque me temo que si logro seguir con mis viajes sin duda veré otras maravillas que talvez compitan con esta habilidad.

Jack estaba completamente curado cuando encontré la otra puerta secreta. Le comunique mi hallazgo a mis compañeros en voz baja. Esta vez Dante se ofreció a entrar a la habitación, una opción mas lógica dado que su armadura y escudo lo protegerían mejor de cualquier ataque. Sin embargo Bamut muy molesto dijo – No, iré yo. ¡Deben pagar por haber herido a mi hermano!

Todos tratamos de convencer a Bamut que lo que el quería hacer no tenia sentido. Además, no tenía ningún arma y al igual que su hermano no llevaba ninguna armadura, por lo que seria un blanco fácil. – Confíen en mí acabare con el, abre esa puerta Eladan – Dijo el con mucha determinación.

No pudiendo discutir mas con el, y esperando que realmente supiera lo que estaba haciendo abrí la puerta secreta. Bamut apoyo sus manos en el dintel de la entrada y solo introdujo su cabeza en la habitación. Con tanta cobertura no me extraño que el tiro del bandido no le diera y solo impactara en la pared, lo que de verdad me impresiono fue que Bamut emitió un extraño grito que de alguna manera afecto el aire que estaba delante suyo en un a línea recta hasta alcanzar al ladrón. Vi con asombro como parte de las ropas del bandido y la piel debajo de estas zonas había desaparecido dejando ver tejido vivo.

Si yo estaba asombrado de lo que había visto, el ladrón estaba aterrado. Acciono un mecanismo en la pared de su izquierda y otra puerta secreta se abrió, en la cual desapareció rápidamente. Bamut quiso seguirlo pero le detuve; pues a diferencia de el, yo había visto una extraña sustancia en el suelo frente a donde había estado este nuevo pasaje. Me acerque a examinar este extraño liquido negro, veneno paralizante me dije a mi mismo recordando su peculiar olor. Este compuesto era extraído de unas plantas poco comunes que solo se hallan en algunas selvas; si Bamut lo hubiera pisado hubiera quedado paralizado por varios minutos.

Evitando pisar el extraño líquido me dedique a explorar la pared por la cual desapareció el bandido, pero no pude encontrar el mecanismo que abría la puerta secreta. Me preocupe pues me temía, estábamos rodeados por puertas secretas por las cuales los bandidos podrían aparecer en cualquier momento y sorprendernos. Bamut y yo regresamos a la cámara principal donde comunique a mis compañeros mis hallazgos y mis preocupaciones; les comente también que yo creía que la mejor opción en ese momento era abrir la primera puerta que habíamos hallado al principio.


Duncan pensó que mi idea era buena. Dante opino que era algo peligrosa pues no sabíamos cuantos bandidos había tras esa puerta. Bamut opino que talvez no había buscado bien la puerta secreta por la cual el bandido había escapado y que debería volver a intentarlo, para que de esa manera pudiera darle su justo castigo. Federick pensaba que tal vez seria conveniente volver a la ciudad y traer más guardias. Mientras discutíamos Jack realizo unos extraños gestos y pronuncio unas palabras en un idioma que no entendí; inicialmente pensé que era una plegaria o algo así, sin embargo Duncan se mostró muy indignado por esta acción y le grito - ¡Como te atreves a hacer eso sin pedirnos permiso! ¡Es que ha ustedes los nobles humanos no les enseñan modales!

- ¡Solo trataba de ver si estos bandidos eran realmente malvados! ¡No entiendo porque debería pedirles permiso para hacer esto! – respondió Jack.

- ¡Aunque así fuera, existen reglas de cortesía! ¡Lo que has hecho es insultante, es que no confías en nosotros! – dijo el Enano.

- ¡Si te ofende tanto es porque algo debes ocultar, Enano! – respondió altivamente Jack.

Para Duncan esa fue demasiado, empuño su maza de cráneos y la apunto hacia el hermano de Bamut y dijo – ¡Exijo una disculpa, no me importa si eres noble o paladín!

Bamut y Dante se interpusieron entre ambos pidiendo que se calmaran, pero ambos eran demasiado orgullosos para ceder. Todo esto me parecía una estupidez, podríamos estar siendo rodeados en estos momentos y esos dos se ponían a discutir. Me acerque a la puerta principal pensando que si había alguien detrás este seria el momento ideal para atacarnos. En ese momento mis peores temores parecían confirmarse pues escuche un ruido que provenía del otro lado de la puerta. Gire para avisarle esto a mis compañeros pero seguían discutiendo, metidos en sus propios problemas no me harían caso. Prefiriendo sorprender a ser sorprendido y no quedándome muchas alternativas abrí la puerta.

Cronicas de Aventuras: Elladan’s Travels Journal Cap. 4

El Paladín, el Guardia y el “chismoso del pueblo”

Como a media hora de camino llegamos por fin a la ciudad de Ackbar, apenas bajamos del carruaje pregunte: - ¿Bueno cual es el plan?

Notificar a las autoridades, desde luego – respondió Bamut – Ellos nos ayudaran a solucionar este problema

No creo que eso sirva de mucho – dijo Dante - yo acudí a las autoridades tras el robo de mi anillo y me dijeron que no podían hacer mucho, que sentían mucho mi perdida, pero estaban muy cortos de personal como para atender un simple robo.

Yo estoy de acuerdo con Dante, tenemos que tomar este asunto en nuestras propias manos o nunca volveremos a ver nuestras pertenencias -dijo Duncan.

Necesitamos al “chismoso del pueblo” –Dije yo

¿Al que? –respondieron Bamut y Dante casi al unísono

Ya saben el “chismoso del pueblo”. Generalmente en cada ciudad existe alguien que escucha y sabe casi todo lo que ocurre en el pueblo o por lo menos conoce a alguien que puede saberlo. Saben a alguien con estas características en esta ciudad – pregunte yo.

Claro! Bartok! – Exclamo Bamut – Joe el dueño de la posada debe saber donde podemos hallarlo.

Nos dirigimos pues a la posada. Durante el camino me di cuenta que la ciudad de Ackbar era toda una metrópoli; había una gran cantidad de comercios que si bien a estas horas se encontraban cerrados. No era difícil imaginar el movimiento que debía haber todas las mañanas. Mucho me sorprendería después Dante al contarme que esta ciudad es pequeña en comparación de la capital de Cohen, la gran ciudad de Bazuth. Espero que después re recobrar la cimitarra mis viajes me lleven a esta ciudad pues ahora tengo muchos deseos de conocerla.

Llegamos por fin a la principal posada de la ciudad de Ackbar, la cual como averigüe esa misma noche ofrece uno de los mejores asados de cordero que he probado en mi vida (sin duda debe ser por algo único en la combinación de especias). Joe, el dueño del posada nos dijo que Bartok generalmente llegaba a su establecimiento a las 11:00 de la noche para escuchar los últimos rumores y así tener algo de que chismear durante la mañana; por lo que nos sugirió que ordenáramos la especialidad de la posada mientras esperábamos a Bartok. En una muestra de un excelente servicio, Inés la camarera trajo nuestra orden con relativa presteza la cual devore con avidez debido a que no había probado bocado desde la mañana.

Por fin a eso de las 11:00 llego Bartok. Rápidamente le abordamos y Bamut le pregunto si es que conocía algo acerca de los robos que ocurrían en el puerto.

Bueno, se que han ocasionado muchos problemas para el comercio de la ciudad, esta situación tiene muy preocupado al alcalde Asten – respondió Bartok

No es eso a lo que me refiero Bartok –respondió Bamut seriamente y bajando un poco el tono de voz - Mis amigos y yo hemos perdido unas cosas hoy en el puerto a manos de esos ladrones, creemos pertenecen a la misma banda. ¿Qué sabes tú de esto?

Bueno…se supone que yo no se nada, pero por tratarse de usted Lord Castell se lo diré – respondió Bartok – he escuchado por ahí que estos bandidos tienen su guarida entre la ciudad y el puerto; no se exactamente donde, aunque conozco a alguien que tal vez pueda saberlo. Claro que es muy probable que esta persona les pida un precio a cambio de esta información, a este costo deberán agregar mis honorarios por establecer el contacto claro esta.

Esto es inaceptable Bartok! Debes de decirme con quien debemos contactar o iré con los guardias! – dijo Bamut en voz baja
Vamos Lord Castell, pensé que usted era alguien con quien yo podía razonar; además así es como me gano la vida cambiando información.

Creo que podemos llegar a un arreglo Bartok – dije yo - solo díganos cuanto desea por establecer el contacto.

Mirando a Bamut, Bartok respondió - Por ser ustedes creo solamente les pediré solamente 30 monedas de oro.

50 monedas de oro! Con eso este hombre podría vivir tranquilamente durante unos 6 meses en las peacelands. Estaba empezando a creer que la moneda en este país se encontraba algo devaluada o tal vez el oro es tan común aquí que vale menos que en otros países. Iba a regatearle, cuando Bamut dijo – Me parece justo, aquí tienes tus monedas. Cuando podrás establecer el contacto.

Por usted Lord Castell ahora mismo – respondió alegremente Bartok mientras recogía su dinero – espérenme aquí, regresare en una hora.

Tal y como había prometido Bartok regreso a la hora. Nos dijo que la información nos costaría un poco mas de lo que el había pensado, sin embargo su contacto era de confianza y nos podía garantizar que no nos engañaría.

¿Cuanto nos costara? – pregunto Dante

Bastante -respondió Bartok,– no se exactamente cuanto, pero yo diría que entre 250 a 500 monedas de oro Mi “amigo” esta poniendo su vida en riesgo al darles esta información.

¿Donde le encontraremos? – pregunto Bamut

En el Bucanner’s Den a medianoche; el Den es una posada de mala muerte que se encuentra en las afueras de la ciudad. Pero, debe ir solo uno de ustedes; el que vaya debe ir a la barra y mi “amigo” establecerá contacto, si ve mucha gente se asustara y ahí acabara todo. Bueno caballeros creo que eso es todo, fue un placer haber negocios con ustedes, si tienen algún otro problema ya saben donde contactarme – respondió despidiéndose Bartok.

Nos quedamos en la posada decidiendo cual seria nuestro plan de acción. Bamut daría el dinero que pedía el informante con la promesa de que todos le pagaríamos nuestra parte tan pronto pudiéramos. El asunto de quien debía ir al Bucanner’s Den fue un poco mas problemático ya que era un sitio algo rudo y la verdad ninguno de nosotros deseaba realmente ir; salvo Duncan, que no era muy diplomático que digamos motivo por el cual no era la elección mas adecuada.

Por fin acordamos que iría yo; ya que Bamut como noble de la ciudad llamaría mucho la atención y Dante al haber trabajado con la guardia en una oportunidad podría ser percibido como una amenaza por nuestro contacto. Todos me acompañaron hasta la entrada de los barrios bajos, desde seguí yo solo.

El truco en este tipo de situaciones es no demostrar miedo, motivo por el cual no lleve nada de dinero (tanto dinero me habría puesto nervioso, sin contar que en un lugar como ese me lo podrían robar fácilmente); de esta manera me dirigí tranquilamente al Bucanner’s Den y tras pedir una cerveza me puse a esperar a nuestro informante. Este establecimiento era la típica taberna de piratas que hay en toda gran ciudad, mucha cerveza, tipos rudos peleando, mesas rotas y uno que otro objeto o persona que es lanzado por los aires y que hay que aprender a esquivar.

Tras esperar más o menos media hora se me acerco un sujeto vestido de negro; traía una capucha que tapaba la mayor parte de su rostro pero al parecer no estaba armado (al menos no con algo mayor que un cuchillo).Se sentó a mi lado pero no dijo nada los primero s 5 minutos, por un momento pensé que me había equivocado de sujeto; pero pasado este tiempo me dijo- Creo que ha perdido algo en le puerto, tal vez yo pueda ayudarle.

Eso espero – respondí tranquilamente – ¿en que nos puede ayudar y cuanto nos costara?


500 monedas de oro ¿Tiene el dinero? – pregunto el extraño en voz baja

No – respondí, no me creerá tan tonto de traer tanto dinero a este lugar.

Ese no era el acuerdo – me dijo algo enojado, pero aun hablando en voz baja.

No se moleste solo cuido su dinero señor, después de todo en un lugar como este podría perderse – dije yo.

En ese momento el extraño me pareció nervioso, temiendo que fuera a marcharse agregue – No se preocupe no le engañaremos, no se si Bartok se lo ha dicho pero vengo en representación de Lord Bamut Castell, noble de la ciudad. Si usted es de aquí debe saber que Lord Castell es un hombre honorable que siempre cumple con sus acuerdos. Podemos hacerle llegar el resto del dinero por intermedio de Bartok y si usted gusta también nos puede hacer llegar la información a través de el.

El extraño lo pensó unos minutos, mientras miraba a su alrededor, finalmente pregunto – ¿que piensan hacer con la información que les daré?

Depende del contenido de la información que nos proporcione, lo cual por cierto también influirá en el precio que le paguemos por ella – respondí yo tranquilamente.

Se trata de un mapa, les dirá exactamente donde esta el lugar donde encontraran sus objetos perdidos. Creo que eso vale el precio que le estoy pidiendo, no le parece –me dijo el.

Aparentando algo de desilusión le dije - No lo se, si solo es un mapa no nos dice mucho; necesito detalles como cuantos son ellos, que armas usan, localización de trampas y cosas por el estilo.

Entonces…¿planean acabar con ellos?- dijo el encapuchado

Si es la única manera de recuperar nuestras pertenencias….si - respondí yo.

Si es así, entonces ofrecerles esta información hasta en 450 monedas de oro, pero nada menos – ofreció el

Acepto – dije yo, tratando de ocultar mi alegría - esperaremos a Bartok para hacerle llegar el pago entonces.

Recibirá la información en una hora – dijo el, levantándose de la silla; y acercándose a mi oído, agrego en voz baja – son como 10, cuidado con el “Oso”.

Tras haber dicho esto el encapuchado se marcho. Me quede sentado en la barra por otros 5 minutos, tras lo cual me marche del Den para encontrarme con mis compañeros que me esperaban en las afueras de lo barrios bajos. Une vez con ellos, les conté mi conversación con nuestro informante y el acuerdo al cual había llegado, tras lo cual nos dirigimos a la mansión de Bamur

No tardamos mucho en llegar al hogar del noble de Ackbar, este no era muy grande pero al igual que las casas a su alrededor tenia unos bellos jardines y estaba bien conservada. Había un guardia parado en la puerta, cuando nos acercamos, el rostro de este cambio de una expresión seria a una de horror; apuntando su alabarda hacia nosotros grito tartamudeando – Aaalto! Iiidentifiquese!

Bamut muy serio y en tono de reprimenda respondió – Soy yo Lord Castell, que es lo que te pasa Federick; acaso no me reconoces!

Uuuusted no puede ser Lord Castell! Porque el ya se encuentra dentro de la casa! – Respondió aterrado Federick – Usted debe ser el trato de entrar por la mañana! Voy a llamar a la guardia de la ciudad! – agrego, llevandose un silbato a su boca.

No digas tonterías Frederick! Yo soy Lord Bamut Castell, el mismo que te pago para que protegieras mi casa y lo que quiero ahora es que hagas salir a ese impostor para poder confrontarlo cara a cara! – Le ordeno Bamut a al joven guardia. El tono de mando impresiono a Frederick que dejando caer el silbato, se empezó a alejar de la puerta pero aun en guardia y con su alabarda apuntándonos. Bamut no le hizo caso, uso su llave y abrió la puerta. – ¿!¿! Donde estas impostor!?!? Revélate ante mí, el verdadero Bamut Castell de Ackbar!

Hermano! Eres tu! Siempre tan dramático, ya me preguntaba a que hora llegarías – Dijo el extraño visitante.

Digo extraño porque vestía con una extraña túnica de seda de color azul brillante y bordes dorados, su cabello largo estaba amarrado hacia atrás formando una cola; sin embargo lo que me llamo mas la atención, y a la vez explicaba la confusión de Frederick, fue que su rostro era idéntico al de Bamut!

Jack! Hermano! – Grito de alegría Bamut mientras corría ha abrazar a su hermano.

Al percatarse que Dante, Duncan, Frederick y yo lo estábamos mirando, Bamut volvió se alejo de su hermano se aclaro la garganta un par de veces y actuando en su manera habitual dijo seriamente – Es bueno tenerte aquí de nuevo Jack, como te fue en tu entrenamiento en aquellas lejanas tierras.

He aprendido mucho hermano, me he vuelto muy hábil en el manejo de la katana. Veo que has cuidado bien la casa imagino habrás hecho similar trabajo con las tierras, nuestro padre estaría orgulloso si aun viviera - dijo Jack.

Pero… Lord Castell, si este hombre es su hermano porque no me lo dijo cuando se presento? – pregunto tímidamente Frederick.

Muchacho, tu solo preguntaste si era Lord Castell y al igual que mi hermano también yo recibo ese titulo; además no es mi deber dar explicaciones a los sirvientes de mi hermano – Respondió Jack; el cual al observarnos pregunto algo despectivamente – Y estos…caballeros. Quienes son Bamut?

En ese momento hice todo lo que pude para tratar de ocultar mi enojo, después de todo no era mas que un invitado de Bamut, el cual me ayudaría a buscar la cimitarra; definitivamente Jack Castell era mucho mas engreído y arrogante que su hermano, lo cual era ya decir mucho. Afortunadamente parecía que incluso Bamut se había dado cuenta que la actitud de su hermano había sido poco cordial.

Permíteme que te presente hermano, los caballeros son Dante McCoy de Ruirick, Eladan de las Peacelands y Duncan McReich de…mmm, la verdad es que nunca nos dijiste de provenías Duncan, tendrías la amabilidad de decírnoslo? –Pregunto Bamut

No, no lo dije – Respondió secamente Duncan – Encantado de conocerlo señor Castell

La cara de Jack y Bamut me dio mucha gracia, por un lado Duncan no había respondido su pregunta, lo cual podría interpretarse como una ofensa; pero por otro se había presentado muy cortésmente, motivo por el cual ambos parecían confundidos y probablemente no estaban muy seguros de cómo debían proceder con este enano.

Afortunadamente antes de que este incidente llegara a mayores, tocaron la puerta; era Bartok que traía el mapa. Le entregamos el dinero según lo acordado, tras lo cual se retiro rápidamente. Sin embargo mi impresión inicial, al igual que la de mis compañeros, fue que habíamos sido estafados ya que el mapa era un pedazo de papel con un montón de garabatos apenas legibles; sin embargo tras estudiarlo por unos minutos nos dimos cuenta que era el camino había entre la ciudad y el puerto. Por lo que decidimos que al amanecer iríamos exploraríamos esta ruta y tal vez en el camino descifraríamos el contenido de este mapa.